Repaso de la EMT Julio-Agosto 2014 | Referencias

Me adelanto un poco y te presento la recopilación de referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático correspondiente a los meses de Julio a Agosto del 2014.

Recuerda que esto es solo recopilación de las referencias por lo que tu tendrás que preparar tu comentario para que sea beneficioso para tu espiritualidad y estimulante para los demás.

 

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Repaso EMT Junio-Julio 2014 | En línea:

1. ¿Cómo nos ayuda Levítico 18:3 a no desarrollar un concepto equivocado de lo bueno y lo malo? (Efes. 4:17-19.) [7 de jul., w02 1/2 pág. 29 párr. 4.]

Tampoco debe pasarse por alto la conciencia que Dios nos ha dado. Todos nacemos con un sentido de lo que es correcto o incorrecto, de lo que está bien y lo que está mal (Romanos 2:15). La conciencia nos dice qué es lo normal y apropiado, y qué es antinatural y ofensivo, a menos que esté distorsionada o endurecida a causa de prácticas pervertidas. Jehová aludió a este hecho cuando dio a los israelitas la ley contra el matrimonio entre parientes carnales cercanos. “De la manera como hace la tierra de Egipto, en la cual moraron, no deben hacer ustedes —leemos—; y de la manera como hace la tierra de Canaán, en la cual voy a introducirlos, no deben hacer ustedes; y en los estatutos de ellos no deben andar.” (Levítico 18:3.) Los cristianos aprecian muchísimo su conciencia basada en la Biblia y no permiten que la corrompa el sentido distorsionado del bien y el mal que tienen las naciones (Efesios 4:17-19).

2. ¿Qué nos enseña el mandato de Levítico 19:2, y por qué deberíamos esforzarnos por obedecerlo? [7 de jul., w09 1/7 pág. 9 párr. 5.]

El mandato de Dios de ser santos nos ayuda a comprender mejor su modo de pensar y actuar. Para empezar, nos enseña que si queremos agradarle, debemos vivir en armonía con sus normas y esforzarnos por tener una conducta santa (1 Pedro 1:15, 16). Así disfrutaremos de la mejor vida posible (Isaías 48:17).

3. ¿Qué nos enseña el principio en que se basaba la antigua ley de la rebusca? (Lev. 19:9, 10.) [7 de jul., w06 15/6 pág. 22 párr. 13.]

13 El principio en que se basa la ley de la rebusca aún permanece: Jehová espera que sus siervos sean generosos, en particular con los necesitados. Cuanto más generosos seamos, mayores serán nuestras bendiciones. De hecho, Jesús afirmó: “Practiquen el dar, y se les dará. Derramarán en sus regazos una medida excelente, apretada, remecida y rebosante. Porque con la medida con que ustedes miden, se les medirá en cambio” (Lucas 6:38).

4. ¿Por qué se puede decir que la ley de pagar “ojo por ojo” no promovía la venganza personal? (Lev. 24:19, 20.) [14 de jul., w09 1/9 pág. 22 párrs. 3, 4.]

Nunca falta quien se justifique citando las conocidas palabras bíblicas de “ojo por ojo, diente por diente” (Levítico 24:20). A simple vista, parecería que la ley de pagar “ojo por ojo” fomenta la idea de tomar represalias. Pero la verdad es que se estableció para frenar o limitar la venganza sin sentido. Veamos por qué decimos esto.

Si un israelita agredía a otro y le hacía perder un ojo, la Ley dictaba el debido castigo. De modo que la víctima no podía tomarse la justicia por su propia mano, atacando al agresor o a su familia. La Ley, más bien, exigía que se llevara el asunto ante las autoridades correspondientes, es decir, los jueces. Además, esta disposición detenía a todo el que quisiera atentar contra la integridad de los demás, pues era bien sabido que se le haría sufrir un daño igual al causado por él. Pero este mandato implicaba mucho más.

5. ¿En qué circunstancias era inapropiado para un israelita cobrar interés sobre préstamos, pero cuándo se le permitía hacerlo? (Lev. 25:35-37.) [21 de jul., w04 15/5 pág. 24 párr. 3.]

25:35-37. ¿Estaba siempre mal que los israelitas cobraran interés? Si se prestaba el dinero por razones de negocio, el prestamista podía cobrar interés. No obstante, la Ley prohibía que se cobrara interés sobre préstamos que se hicieran para sacar a alguien de la pobreza. Era injusto aprovecharse de los reveses económicos de algún vecino necesitado (Éxodo 22:25).

6. ¿Por qué suele hablarse de las doce tribus de Israel si en realidad eran trece? (Núm. 1:49, 50.) [28 de jul., w08 1/7 pág. 21.]

¿Lo sabía?

En Efesios 2:11-15, Pablo dijo que los judíos y los gentiles —los que no eran judíos— se encontraban separados por un muro. ¿Se estaba refiriendo el apóstol a un muro literal?

En su carta a los Efesios, Pablo habló de dos grupos: los israelitas y los “extraños”, y dijo que había un “muro” que “los separaba” (Efesios 2:11-15). Aunque el apóstol se estaba refiriendo a “la Ley de mandamientos” que había recibido Moisés, quienes leyeron la carta probablemente también pensaron en una barrera de piedra que, de hecho, existía en aquel tiempo.

En el siglo primero de nuestra era, el templo de Jerusalén contaba con varios atrios, o patios, de acceso restringido. Cualquier persona podía entrar en el atrio de los gentiles, pero solo los judíos y los prosélitos podían acceder a los demás atrios, que estaban detrás de una elegante balaustrada de piedra llamada Soreg, de 1,3 metros (4 pies) de altura, aproximadamente. Según Flavio Josefo, historiador judío del siglo primero, dicha barrera tenía grabadas varias inscripciones en griego y en latín que advertían a los gentiles que no se atrevieran a poner un pie en el recinto sagrado.

Una de esas inscripciones en griego, que todavía se conserva en su totalidad, dice así: “A ningún extranjero se le permite estar dentro de la balaustrada y del terraplén en torno al santuario. Aquel a quien se encuentre será personalmente responsable de su propia muerte”.

Al parecer, Pablo aludió a este muro, o Soreg, porque era una buena representación del pacto de la Ley mosaica, que durante tanto tiempo había mantenido separados a judíos y gentiles. El sacrificio redentor de Jesús abolió el pacto de la Ley y, por tanto, “destruyó el muro de en medio”.

¿Por qué suele hablarse de las doce tribus de Israel si en realidad eran trece?

Las tribus de Israel estaban formadas por los descendientes de los hijos de Jacob. Este patriarca, a quien se le conoció posteriormente como Israel, tuvo doce hijos: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín (Génesis 29:32–30:24; 35:16-18). Cada tribu llevaba el nombre de uno de los hijos, con la excepción de José. En su caso, se formaron dos tribus con los nombres de sus dos hijos, Efraín y Manasés, a quienes se les consideró cabezas tribales de pleno derecho. Entonces, si en Israel había trece tribus, ¿por qué la Biblia habla casi siempre de doce?

En primer lugar, a los hombres de la tribu de Leví se les eximió del servicio militar para que pudieran servir en el tabernáculo de Jehová y posteriormente en el templo. Dios le dijo a Moisés: “Sólo a la tribu de Leví no debes inscribir, y la cuenta de ellos no la debes incluir entre los hijos de Israel. Y tú mismo nombra a los levitas sobre el tabernáculo del Testimonio y sobre todos sus utensilios y sobre todo lo que le pertenece” (Números 1:49, 50).

Además, a los levitas no se les ubicó en una zona específica de la Tierra Prometida; más bien, recibieron 48 ciudades distribuidas por todo el país (Números 18:20-24; Josué 21:41).

Por estas dos razones, la tribu de Leví casi nunca se menciona cuando se enumeran las tribus de Israel, y por eso suele hablarse de doce tribus y no de trece (Números 1:1-15).

7. ¿Qué lección relacionada con mostrar consideración a los mayores extraemos del relato de Números 8:25, 26 sobre el servicio de los levitas? [11 de ag., w04 1/8 pág. 25 párr. 1.]

Para distribuir de manera conveniente los puestos de servicio de los levitas y por consideración a la edad, a los hombres mayores se les apartaba del servicio obligatorio. Sin embargo, podían ofrecerse para ayudar a otros levitas. Aunque en nuestros días no se jubila a nadie de su labor como proclamador del Reino, el principio implícito en esta ley nos enseña una valiosa lección. Aquel cristiano cuya edad avanzada le impida desempeñar ciertas obligaciones puede participar en otros aspectos del servicio que estén a su alcance.

8. Después de salir milagrosamente de Egipto, ¿por qué desarrollaron los israelitas una actitud de queja, y qué lección importante aprendemos de este relato? (Núm. 11:4-6.) [18 de ag., w95 1/3 pág. 15 párr. 10.]

10 Pablo primero nos advierte que ‘no deseemos cosas perjudiciales’. (1 Corintios 10:6.) Estas palabras pueden recordarnos la ocasión en la que los israelitas se quejaron de tener solo maná para comer. Jehová les mandó codornices. El año anterior había sucedido algo similar en el desierto de Sin, poco antes de que los israelitas declararan su dedicación a Jehová. (Éxodo 16:1-3, 12, 13.) Pero la situación no era exactamente la misma. Cuando Jehová suministró las codornices la primera vez, no culpó a los israelitas por su murmuración. Sin embargo, esta vez era diferente. “La carne estaba todavía entre sus dientes, antes que pudiera ser masticada, cuando se encendió la cólera de Jehová contra el pueblo, y Jehová empezó a herir al pueblo con una matanza sumamente grande.” (Números 11:4-6, 31-34.) ¿Qué había cambiado? En ese tiempo los israelitas constituían una nación dedicada, por lo que eran responsables de sus actos. Su poco aprecio por las provisiones divinas los llevó a quejarse de Jehová, a pesar de que habían prometido hacer todo lo que él había hablado. Quejarse de la mesa que Jehová tiene en la actualidad es similar. Hay quienes no aprecian las provisiones espirituales que Jehová suministra a través del “esclavo fiel y discreto”. (Mateo 24:45-47.) Tengamos presente que nuestra dedicación requiere que recordemos con agradecimiento lo que Jehová ha hecho por nosotros y aceptemos el alimento espiritual que él provee.

9. ¿Qué aprendemos de la respuesta de Moisés cuando Eldad y Medad empezaron a actuar como profetas? (Núm. 11:27-29.) [18 de ag., w04 1/8 pág. 26 párr. 4.]

11:27-29. Moisés nos puso un magnífico ejemplo del modo como debemos reaccionar cuando otros reciben privilegios en el servicio de Jehová. En vez de ponerse celoso y tratar de ensalzarse a sí mismo, Moisés se alegró cuando Eldad y Medad empezaron a actuar como profetas.

10. ¿Qué valioso principio aprendemos del mandato que se les dio a los israelitas de “hacerse orillas con flecos en las faldas de sus prendas”? (Núm. 15:37-39.) [25 de ag., w04 1/8 pág. 26 párr. 7.]

15:37-41. Los peculiares flecos de la indumentaria de los israelitas tenían el propósito de recordarles que eran un pueblo separado para adorar a Dios y obedecer sus mandamientos. ¿No deberíamos nosotros también vivir en conformidad con las normas divinas y sobresalir por ser diferentes del mundo?

 

Lea las referencias, resúmalas y prepare un comentario en sus propias palabras. 🙂

Comments

  1. Por Jesus

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