EMT: Semana del 30 de Septiembre

¡Hola! Bienvenido una vez mas a la recopilación de la información y referencias de la Escuela del Ministerio Teocrático. Otra semana viene y nos adelantaremos un poco en presentar esta recopilación. La meta es tener la información por lo menos 3 semanas antes de su respectivo análisis en la congregación, esto significa que hoy tendría que estár escribiendo e investigando sobre los discursos de la semana del 14 de octubre, pero bueno, apenas empiezo con esta sección y ya me pondré al corriente, lo prometo 🙂

Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas

AL APÓSTOL Pablo se le informa que en “las congregaciones de Galacia” los judaizantes (judíos que promueven la observancia de la Ley mosaica) están desviando de la adoración pura a algunos cristianos, por lo que decide escribir a dichas congregaciones (Gál. 1:2). Su impactante carta, escrita entre los años 50 y 52, contiene firmes consejos y exhortaciones.

Unos diez años más tarde, estando “prisionero [por causa] de Cristo Jesús” en Roma, Pablo escribe a las congregaciones de Éfeso, Filipos y Colosas para aconsejar a los cristianos y animarlos (Efe. 3:1). Hoy día, nosotros también podemos beneficiarnos del mensaje que contienen las cartas a los Gálatas, los Efesios, los Filipenses y los Colosenses (Heb. 4:12).

¿CÓMO SON “DECLARADOS JUSTOS” LOS CRISTIANOS? (Gál. 1:1–6:18)

Como los astutos judaizantes tratan de desacreditar al apóstol Pablo, él defiende su nombramiento mencionando algunos detalles de su vida (Gál. 1:11–2:14). Y para rebatir sus enseñanzas falsas, Pablo les dice a los gálatas que “el hombre no es declarado justo debido a obras de ley, sino únicamente por medio de fe para con Cristo Jesús” (Gál. 2:16).

Luego añade que Jesús “libr[ó] por compra a los que se hallaban bajo ley” para que disfrutaran de la libertad cristiana, y los exhorta a que sigan “firmes, y no se dejen restringir otra vez en un yugo de esclavitud” (Gál. 4:4, 5; 5:1).

Respuestas a preguntas bíblicas:

3:16-18, 28, 29. ¿Continúa vigente el pacto abrahámico? Sí. El pacto de la Ley no invalidó el que Dios había hecho con Abrahán; solo se añadió a este. Por tanto, el pacto abrahámico continuó vigente después de que se abolió la Ley (Efe. 2:15). Quienes reciben las promesas son la verdadera “descendencia” de Abrahán: Jesucristo, que es la parte principal, y los que “pertenecen a Cristo”.

6:2. ¿Qué es “la ley del Cristo”? Son todas las enseñanzas y mandatos de Jesús, particularmente el mandamiento de que los cristianos “se amen unos a otros” (Juan 13:34).

6:8. ¿Qué significa ‘sembrar con miras al espíritu’? Significa vivir de tal manera que el espíritu santo pueda obrar con total libertad en nosotros. Implica participar de todo corazón en las actividades cristianas, las cuales fomentan el libre fluir del espíritu.

Lecciones para nosotros:

1:6-9. Los superintendentes cristianos tienen que actuar sin demora cuando surgen problemas en la congregación. Si se valen de las Escrituras y de argumentos lógicos, lograrán rebatir sin problemas los razonamientos falsos.

2:20. El rescate es un regalo que Dios nos ha hecho a cada uno de nosotros. Así es como tenemos que aprender a verlo (Juan 3:16).

5:7-9. Las malas compañías pueden impedir que sigamos obedeciendo la verdad. Por eso debemos evitarlas.

6:1, 2, 5. “Los que tienen las debidas cualidades espirituales” pueden ayudarnos a llevar las cargas, tales como las dificultades que enfrentamos por haber dado algún paso en falso. En cambio, la carga de nuestras responsabilidades espirituales la tenemos que llevar nosotros mismos.

 Extracto de: w08 15/8 págs. 26-28

Pregunta que aparecerá en el repaso:

¿Por qué es bueno que sigamos el consejo de Pablo registrado en Gálatas 6:4?

18 Aunque cada uno puede evaluar su propia labor como mayordomo, no es sabio compararse con otros. La Biblia nos aconseja: “Que cada uno pruebe lo que su propia obra es, y entonces tendrá causa para alborozarse respecto de sí mismo solo, y no en comparación con la otra persona” (Gál. 6:4). En vez de comparar lo que hacemos con lo que otros hacen, debemos centrarnos en lo que personalmente podemos hacer. De ese modo ni nos hincharemos de orgullo ni nos desanimaremos. Al evaluarnos, tenemos que reconocer que las circunstancias cambian. Puede que la mala salud, la vejez o las obligaciones no nos permitan rendir tanto como antes. O quizás podamos dar más de lo que estamos dando. En este último caso, ¿por qué no tratar de intensificar nuestro servicio? w12 15/12 pág. 13 párr. 18.

Discurso 1: Gálatas 1:18-2:10

Discurso 2: ¿Por qué hay tantas religiones?

(rs pág. 309 párr. 1-pág 310 párr. 1)

Cálculos recientes revelan que hay 10 religiones principales y unas 10.000 sectas. De estas, en África hay unas 6.000, en los Estados Unidos 1.200, y centenares en otros países.

Muchos factores han contribuido al desarrollo de nuevos grupos religiosos. Hay quienes han dicho que todas las religiones con su diversidad representan diferentes maneras de presentar la verdad religiosa. Pero en vez de eso, una comparación de sus enseñanzas y prácticas con la Biblia indica que la diversidad de religiones se debe a que la gente se ha hecho seguidora de hombres en vez de escuchar a Dios. Es digno de notar que, en gran parte, las enseñanzas que estas religiones tienen en común, pero que difieren de la enseñanza bíblica, tuvieron su origen en la antigua Babilonia. (Sírvase ver las páginas 53, 54 en la sección “Babilonia la Grande”.)

¿Quién es el instigador de tal confusión religiosa? La Biblia identifica a Satanás el Diablo como “el dios de este sistema de cosas” (2 Cor. 4:4). Nos advierte que “las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios” (1 Cor. 10:20). ¡Cuán vitalmente importante es, entonces, que nos aseguremos de que realmente estamos adorando al Dios verdadero, el Creador del cielo y de la Tierra, y de que nuestra adoración le agrade!

¿Son aceptables a Dios todas las religiones?

Jue. 10:6, 7: “Los hijos de Israel de nuevo procedieron a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová, y empezaron a servir a los Baales y a las imágenes de Astoret y a los dioses de Siria y a los dioses de Sidón y a los dioses de Moab y a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos. De modo que dejaron a Jehová y no le sirvieron. Ante esto se encendió la cólera de Jehová contra Israel.” (Si alguien adora cualquier otra cosa o a cualquier otra persona en vez de al Dios verdadero, el Creador del cielo y de la Tierra, es patente que la forma de adoración de esa persona no le es acepta a Jehová.)

Mar. 7:6, 7: “Él [Jesús] les dijo [a los fariseos y escribas judíos]: ‘Aptamente profetizó Isaías acerca de ustedes, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí. Es en vano que me siguen adorando, porque enseñan como doctrinas mandatos de hombres.”’” (Sin importar a quién afirme adorar un grupo, si se apega a doctrinas de hombres más bien que a la Palabra inspirada de Dios, su adoración es en vano.)

Rom. 10:2, 3: “Les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto; pues, a causa de ignorar la justicia de Dios pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios.” (Puede que haya personas que tengan la Palabra escrita de Dios, pero que carezcan de conocimiento exacto de lo que esa Palabra contiene, porque no se les ha enseñado correctamente. Quizás piensen que tienen mucho celo por Dios, pero tal vez no estén haciendo lo que Él requiere. La adoración de ellas no va a agradar a Dios, ¿verdad?)

Discurso 3: ¿Por qué es Jehová digno de recibir adoración? (Rev. 4:11)

*** w08 1/12 pág. 31 El Creador merece recibir nuestra alabanza ***

“¿PARA qué estamos aquí?” Puede que usted mismo se haya hecho esta pregunta sobre el sentido de la vida. Quienes creen que la vida es producto de la evolución no pueden contestarla. Pero quienes aceptan las pruebas de que Jehová Dios es “la fuente de la vida” sí conocen la respuesta (Salmo 36:9). Saben que él creó al ser humano con un propósito, el cual aparece en Revelación (Apocalipsis) 4:11. Examinemos cómo en este versículo —escrito por el apóstol Juan— se explica la razón de nuestra existencia.

Juan nos presenta a un coro en los cielos que canta: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas”. En efecto, solo Jehová merece semejante muestra de veneración y respeto, pues él creó todas las cosas. Siendo así, ¿cómo se esperaría que reaccionaran sus criaturas inteligentes?

El texto dice que Jehová merece recibir gloria, honra y poder. Sin embargo, a pesar de que no existe Ser más glorioso, digno de honra y poderoso en el universo, la mayoría de los seres humanos no lo reconocen como su Creador. Afortunadamente, por toda la Tierra hay hombres y mujeres que sí perciben sus “cualidades invisibles” en todo lo que ha hecho (Romanos 1:20). Y movidos por el agradecimiento, le dan gloria y honra. Basándose en las aplastantes pruebas que aporta la creación, proclaman a los cuatro vientos que Jehová creó todas las cosas y que, por tanto, merece nuestro respeto y admiración (Salmo 19:1, 2; 139:14).

Además de gloria y honra, Jehová recibe poder de sus siervos. Pero ¿cómo puede alguien dar poder al Creador todopoderoso? (Isaías 40:25, 26.) Al haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, tenemos —aunque a menor grado— sus mismas cualidades, entre ellas el poder (Génesis 1:27). Y si de veras agradecemos lo que el Creador ha hecho por nosotros, nos sentiremos impulsados a dedicar nuestro poder y energías a darle gloria y honra. En lugar de gastar nuestras fuerzas en metas egoístas, las utilizaremos para servir a Dios (Marcos 12:30).

Entonces, ¿por qué estamos aquí? La última parte de Revelación 4:11 indica que “a causa de [Su] voluntad [todas las cosas] existieron y fueron creadas”. Existimos por la voluntad de Dios. En otras palabras, porque Jehová así lo ha querido, y no por nuestra propia voluntad. Por eso, la vida se vuelve vacía y sin sentido cuando nos concentramos egoístamente en nuestros intereses. Si queremos disfrutar de paz interior y sentido de logro en la vida, tenemos que aprender qué espera Dios del ser humano y actuar en armonía con su voluntad. Solo así hallaremos la razón de nuestra existencia (Salmo 40:8).

*** w99 1/12 págs. 10-11 párrs. 6-7 “Noticias gozosas” del Apocalipsis ***

6 El capítulo 4 suministra una imponente visión del trono celestial de Jehová Dios. Ofrece una vislumbre de la gloria de la presencia de Jehová y de la estructura gubernativa celestial que utilizará. Los reyes coronados, cuyos tronos rodean el trono principal del universo, rinden homenaje a Jehová y proclaman: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas” (Revelación 4:11).

7 ¿Tiene lo anterior algún significado para las personas de hoy día? Claro que sí. Si desean vivir bajo el Reino Milenario, deben prestar atención a lo que proclama el ‘ángel que vuela en medio del cielo’: “Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora del juicio por él” (Revelación 14:6, 7). Uno de los objetivos principales de la obra educativa bíblica que llevan a cabo los testigos de Jehová, es ayudar a “los que moran en la tierra” a conocer y adorar a Jehová, reconocer que es el Creador y someterse de buena gana a su justa soberanía.

*** it-2 pág. 675 Poder, Obras poderosas ***

No obstante, los cielos visibles y la Tierra suministran prueba clara de la existencia de una Fuente de poder superior, de innegable propósito inteligente, que ha producido todas esas fuerzas interrelacionadas y coordinadas. A esa Fuente se dirige la aclamación: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas”. (Rev 4:11.) Jehová no es un Dios gobernado o limitado por los ciclos celestes o terrestres, y sus expresiones de poder no son caprichosas, erráticas ni inconsecuentes. En todos los casos revelan algo sobre su personalidad, sus normas o su propósito. La obra Theological Dictionary of the New Testament dice sobre el Dios que se revela en las Escrituras Hebreas: “La característica importante y predominante no es la fuerza o el poder, sino la voluntad que este poder debe ejecutar y, por lo tanto, servir. Esa es en todos los casos la característica decisiva” (edición de G. Kittel, traducción al inglés y edición de G. Bromiley, 1971, vol. 2, pág. 291).

 

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